En ese periodo de mi vida entre los 23 y 26 años, era un estudiante de cine en la Argentina y había desertado momentáneamente de la carrera de música en Colombia. Esto no fue un capricho sino una necesidad: una forma de hacer del video un instrumento, un lenguaje decisivo, un hogar propio. No como un “formato” narrativo tradicional, sino como un instrumento para materializar la idea simbólica y plástica del sonido que yo estaba buscando.
Un par de años más tarde, cuando lo tuve claro (eso que hoy escribo), volví a la música desde la composición contemporánea y la electroacústica, y en ese cruce entre imagen y escucha empecé a entender que el sonido no solo se compone: también se esculpe, se interviene, se traduce y puede volverse materia.
Paralelo a esa formación, durante esos años también estaba atravesando una investigación personal muy intensa en el ocultismo. Esa búsqueda espiritual mía viene marcada desde la infancia, y una vida atrás seguramente, pero en la etapa universitaria se volvió más sistemática y silenciosa de compartir con casi nadie. Ya había pasado por una maestría en Argentina que me devolvió a la música con una motivación extra que solo encontré allí.
Profundicé —sobre todo— en corrientes del esoterismo judeocristiano, en el hacer de la iconografía, los símbolos y las estructuras internas de ciertas tradiciones herméticas. Ese estudio operaba como un segundo currículo: no visible, pero constante. Con el tiempo voy comprendiendo que esa doble formación (composición/escucha por un lado y simbología/ocultismo por el otro) atraviesa en un sentido muy fuerte marcando el núcleo de mi obra.
Posterior a esto conocí al gran Alejandro Jodorowsky, quien me direccionó a su hijo, como diseñador sonoro y musicalizador de sus dos obras de teatro en Argentina y México, lo cual también me ofrecía una mirada desde la psicología junguiana, la psicomagía y el estudio de lo transpersonal. Suficiente para que el montaje de sus obras se convirtiera en una escuela de surrealismo y simbolismo en vivo y en directo por dos años, que me ayudó a adentrarme por completo en una comprensión sobre la forma en que ocurría la transformación a nivel inconsciente.
Alfonso Pretelt (1987) Bogotá/Colombia. Musician, psychologist, sonologist and audiovisual artist, specialized in interactive & media art.
Founder and director of Ideofónica, educational platform based on sound studies. ideofxnica.netlify.app
I have focused on acoustic research, experimental musical composition and audiovisual development. I promote deep listening experiences and decentralized education.
Undergraduate studies in music at various universities in Colombia, Master's degree in music creation, new technologies and traditional arts at UNTREF in Argentina. Master degree in sound art from the University of Barcelona and Sonology from the Royal Conservatory in The Hague.
Psychologist: After my studies in arts, music and sound, I completed an undergraduate degree in psychology, seeking to enhance my perspective on science and holistic contexts. I strengthened my studies of tarot and psychomagic by collaborating with Jodorowsky as a musician and assistant in psychomagic theater in Argentina and Mexico (2013–2014).