Poeta, Artista Sonoro, Improvisador, Compositor electroacustico, Programador.
Mi primera obra electroacustica "Anunciación" la estrené en el año 2012 mientras cursaba la maestria en creación músical y nuevas tecnologías en Argentina, la estrené en las 8tabas jornadas de música electroacustica en la ciudad de Cordoba, y fue la obra que compuse como trabajo de la materia de composición en la maestría en buenos aires, obra halagada en esa clase cada sabado por lxs maestros, obra de la que yo me sentía orgullo al heberme entregado en cuerpo y alma a la composición sonora, obra que me abría la puerta a este mundo sonoro que me parió como compositor y hacedor de ruido. Antes de llegar a eso, hice un grado en música casi a terminar en distintas facultades en Colombia, cuando descubrí el lenguaje del arte sonoro, yo estudiaba profundamente la improvisación en el jazz trasendiendo la imporvisación tonal y modal, llegue al punto del ruidismo y las tecnicas extendidas en la guitarra y otros intrumentos, pero tenía la idea inmadura y poco acertiva (por una configuración cultural) de que la academía no validaría mi expresión ya antimusical y por eso decidí que debía encontrarme en otros lenguajes de creación como la plastica, el cine y el video. Por esa misma epoca recibí el encargó de componer la banda sonoroa para un documental sobre el escultor y artista Ramirez Villamizar, obra que me llevo a comprender la relación entre arquitectura, música y escultura, posterior a eso, estudie teatro un año, un par de semestres de ing de sonido y ya llevava 2 años de estudiar cine en Argentina. Cuando descubrí este lugar con su estetica osucra y planteamientos esotericos me volqué de inmediato en un regreso impulsivo a la música, desde a creación contemporanea. Alejandro Iglesias Rossi, no era cualquier compositor sino uno en el que Jhon Cage había puesto su atención y que ademas se ahbía revelado a la academia tradicional europea para plantear su propia facultad, orquesta y maestria donde confluían las artes masrciales, cierto esoterismo judeocristiano y las músicas de america precolonial. Entonces yo decidí que quería y necesitaba estar allí. Me decepcionaría mas tarde ya que como es habitual en la humanidad, la bandera y terrirorialidad que construyen las identidades que luego atraviesan estos espacios siempre estuvieron por encima de sus planteamientos, sin embargo es una experiencia que no puedo dejar de recordar, cuestionar y rememorar con sentimientos encontrados, pues allí comenzo este camino.
De cualquier modo allí no solo encontré un nuevo mundo músical acorde con lo yo era en ese momento, sino raices de una comunicación en el contexto de creación sonora y músical de forma tan genuina que dicha comunicación construyó lazos y dinamicas relacionales que hasta el dia de hoy siguen vivas.
En ese periodo de mi vida entre los 23 y 24 años, era un estudiante de cine en la Argentina y había desertado momentáneamente de la carrera de música en Colombia, lo cual me causo muchos problemas en todos los aspectos de mi vida, pero esto jamas fue un capricho sino una necesidad una forma de hacer del video un instrumento, un lenguaje decisivo, un hogar propio. No como un “formato” narrativo tradicional, sino como un instrumento para materializar la idea simbólica y plástica del sonido que yo estaba buscando.
Un par de años más tarde, cuando lo tuve claro (eso que hoy escribo), volví a la música desde la composición contemporánea y la electroacústica, y en ese cruce entre imagen y escucha empecé a entender que el sonido no solo se compone: también se esculpe, se interviene, se traduce y puede volverse materia.
Paralelo a esa formación, durante esos años también estaba atravesando una investigación personal muy intensa en el ocultismo. Esa búsqueda espiritual mía viene marcada desde la infancia, y una vida atrás seguramente, pero en la etapa universitaria se volvió más sistemática y silenciosa de compartir con casi nadie. Ya había pasado por una maestría en Argentina que me devolvió a la música con una motivación extra que solo encontré allí.
Por la formación católico-militar que recibí de mi familia, en mi adolescencia viví un indagar constante sobre la espiritualidad, más como un rescate a la imposición, esto con el tiempo se hizo más constante y silencioso al punto de estudiar profundamente corrientes del esoterismo judeocristiano y estructuras herméticas. Con el tiempo voy comprendiendo que esa doble vía —escucha/composición + simbología/ocultismo— son el núcleo de mi obra.
Posterior a esto conocí al gran Alejandro Jodorowsky, quien me direccionó a su hijo, como diseñador sonoro y musicalizador de sus dos obras de teatro en Argentina y México, lo cual también me ofrecía una mirada desde la psicología junguiana, la psicomagía y el estudio de lo transpersonal. Suficiente para que el montaje de sus obras se convirtiera en una escuela de surrealismo y simbolismo en vivo y en directo por dos años, que me ayudó a adentrarme por completo en una comprensión sobre la forma en que ocurría la transformación a nivel inconsciente.
Esta pieza nace desde la necesidad de construir un escenario pictórico hecho a mano, casi como un dispositivo ritual o una escena de evocación, y someterlo a procesos digitales que deformaran, reescribieran y tradujeran su comportamiento interno. La imagen es pensada como un organismo dentro de un soporte digital, donde la sonoridad no actúa como acompañamiento, sino como campo envolvente que unifica la escena: un sistema en el que el audio deja de ser fondo y pasa a ser fuerza estructural.
El gesto principal consiste en convertir datos sonoros en matrices gráficas, permitiendo que el sonido incida directamente en la forma y el movimiento. El espectro, la vibración y la energía operan como una escritura capaz de reorganizar la materia visual. Este proceso fue desarrollado mediante procesamiento de imagen en Jitter / Max MSP y una pieza sonora derivada de una acción escénica con crótalos tibetanos. Allí se configura una premisa fundamental: el sonido posee cuerpo, textura y gravedad simbólica; su potencia no es únicamente musical, sino también visual, espiritual y filosófica.
Durante el render final, una falla de señal introdujo una desviación inesperada que transformó la estética de la obra. Lejos de corregirla, esta anomalía fue integrada como parte constitutiva del proceso. El error se asume como intervención del medio: el ruido como leitmotiv y la falla como mensaje. Esta decisión revela una comprensión de la tecnología como productora de signos, donde el umbral, la sombra y el residuo emergen como dimensiones significantes. La falla se convierte así en síntoma, en grieta a través de la cual el sistema deja entrever su propia condición.
En retrospectiva, esta obra marca el inicio de una investigación centrada en la plasticidad del sonido, las filosofías de la escucha y las estéticas de la señal, el ruido y la traducción audiovisual. Asimismo, consolida una relación con el símbolo entendido no como ornamento, sino como estructura de pensamiento. El cruce entre composición electroacústica, investigación iconográfica y sensibilidad esotérica configura el territorio donde se establece un lenguaje propio.
La obra circuló en festivales internacionales de videoarte, visual music y música electroacústica, afirmando una línea de trabajo que insiste en que lo invisible puede devenir lenguaje, y que la materia sonora puede transformarse en imagen, forma, signo y presencia.
Ya en Barcelona, durante la cursada del máster en arte sonoro en la Universidad de Barcelona, asistí a un seminario de litófonos (instrumento de piedra y frotación) y a su proceso de fabricación. Este proceso lo asumí con total seriedad: con martillo, cincel y taladro percutor, durante cuatro horas esculpí completamente un litófono que había concebido previamente, dando forma a una pieza que emergía de mis manifestaciones audiovisuales anteriores: la materia como sueño de la consciencia hecho instrumento.
Días después de haber realizado la escultura, experimenté una necesidad extrema de aislamiento. Desde esa tarde y durante varios días, me resultaba muy difícil salir de mi apartamento, asistir a la universidad o interactuar con otros. Tampoco podía escuchar música, y mucho menos hacerla. Al ver mis manos moreteadas, recordaba el momento de dividir la piedra y me invadía una profunda nostalgia acompañada de un llanto inexplicable.
Nunca supe con certeza qué ocurrió, pero experimenté una transformación profunda. Durante varios días no pude pronunciar una sola palabra, ni siquiera en situaciones cotidianas como el supermercado o al responder preguntas en la calle. Mi mente estaba en otro lugar, quizá aún dentro de la piedra. Al recordar esos días, revivo parcialmente esa sensación: tengo la certeza de que no volví a ser la misma persona y que una parte de mí quedó necesariamente inscrita en esa materia.
La piedra se convirtió en una interfaz viva, un ente catalizador que atrapaba la memoria ancestral y la transformaba en sonido y luz. Su superficie rugosa respondía a mi tacto liberando vibraciones y datos acústicos que abrían un diálogo íntimo entre cuerpo, espacio y tiempo.
En este vídeo, la masturbación de la piedra se convierte en un acto de transmutación mutua, donde quizás un Prometeo encadenado encuentra la liberación o un Sísifo se revela ante su castigo, perforando la piedra con su deseo y transformando el dolor en una vía de escape.
La construcción de este instrumento mediante el uso de un taladro y el haber esculpidp esta piedra constituyó una primera reflexión metafórica que lo sitúa en tensión entre el contexto tecnológico contemporáneo y una tactilidad primitiva. La violencia ejercida durante su fabricación le confiere una sensibilidad adicional, transformándola en una entidad acústica resonante que no podría existir sin una relación íntima entre el luthier/intérprete y el instrumento.
Por otro lado, Mazami Akita [Merzbow] plantea la pornografía en relación con el ruido, estableciendo una analogía entre sexualidad y producción sonora:
«Si la música fuera sexo, Merzbow sería pornografía».
Introducir el ruido como elemento estructural implica también una dimensión política: aquello que una sociedad define como molesto o perturbador revela sus propios límites perceptivos y morales. En este sentido, el rechazo al ruido puede entenderse como una forma de regulación simbólica que, desde una doble moral, evidencia tensiones internas en la construcción de lo aceptable y lo prohibido.
Estando en Barcelona y previo a finalizar el master de arte sonoro, decidí aplicar al programa del año de Sonología en el Royal Conservatory en La Haya, Holanda. Fuí aproado y entonces me fuí avivir allá, recibia ayuda monetaria del gobierno holandes por tener menos de 30 años, en Mi experiencia como estudiante solitario y con cierto grado de autismo (que yo creía haber desprogramado y desconfigurado en mi, gracias a la psicomagia y mis andares con Cristobal el hijo de Jodorowsky), me marcó profundamente en la construccióbn de mis relaciones interpersonales, acotandome a un par de amigxs o compañerxs a fines a mis gustos músicales y mucho tiempo en soledad para dedicarme al estudio profundo y la creación de mi tesis del master en arte sonoro. Tesis que plantee desde la escucha haptica y el habitar de la piedra como interfaz, esto durante unos meses en mi cursada del año de sonología en Holanda, pues pronto regresaría a Barcelona a fianlizar y presentar la tesis que realicé con la tutoría de Barbara Held, gran músico ella... flautista, improvisadora, maestra, amiga de fluxus, gran persona con quien compartí muchos aprendizajes y profudizamos en el video sonoro de forma genuina y potente. Gracias a su tutoría yo amplié msi campos de investigación.
Para cualquier número de jugadores
Necesitas: un cubo de Rubik 2x2 y un marcador de agua para escribir sobre la pantalla de tu computadora.
La obra combina diferentes técnicas, incluyendo la intervención directa sobre la pantalla del ordenador, para obtener un resultado estético personalizado a partir del uso de tecnologías cotidianas como el teléfono móvil y la pantalla.
ElAcá propongo transformar al espectador en un videoartista, convirtiendo el videoarte en una experiencia interactiva que rompe la barrera de la pantalla. La acción consiste en rayar el ordenador, usarlo como pizarra para el videoarte, desplazándolo de su contexto habitual y llevándolo a un terreno expandido de experimentación.
El ordenador inconsciente propone destruir la idea de tecnología vinculada al progreso lineal de la industria y la cultura, cuestionando una sociedad basada en el consumo de dispositivos de poder insertos en las interfaces que configuran el mundo contemporáneo.
Por Alfonso Pretelt
En mi proceso de creación previo a esta instalación he indagado sobre el “ideófono”(ideophone), componente lingüístico de las lenguas ancestrales cuya función es describir la idea de un cruce de texturas, como el roce del agua con otro material o incluso la frotación del cristal con los dedos.
Dicha investigación me condujo al legado ancestral preamericano, el cual constituye la fuente de inspiración primigenia para materializar estas piezas que hacen alusión a los espejos de agua de los antiguos astrónomos solares. Estos dispositivos, tallados en roca y situados en puntos estratégicos del territorio, operaban mediante sistemas de drenaje que permitían conducir el agua durante el paso de los astros, registrando así su tránsito y configurando un sistema tecnológico milenario.
Aunque su funcionamiento completo permanece en gran medida como un misterio, se sabe que estos sistemas permitían observar y procesar información celeste a través del agua, e incluso llegaron a desarrollarse en formatos portátiles, lo que sugiere una concepción tecnológica profundamente distinta —y en muchos sentidos adelantada— a los paradigmas contemporáneos.
En mi intercambio de conversaciones con la investigadora y escritora Ruth Rodríguez Sotomayor, cuya obra recoge y desarrolla estos hallazgos, mis indagaciones sobre la acústica y la roca como arquetipo del silencio tomaron un rumbo específico hacia el descubrimiento imaginal de estas ruinas tecno-poéticas e histórico-científicas.
Este proceso me ha llevado a emplear soluciones imaginarias como forma de abordar una omisión histórica, construyendo un campo de sentido que no solo busca recuperar un conocimiento ancestral, sino también afirmar una identidad latinoamericana en el cruce entre arte, ciencia y memoria.
Obra electroacustica "Ojos Noche" estrenada en el New York City Electroacoustic Músic Festival
Imgen en VHS digitalizada. Score litophone
Partitura Para litófono.
Para el hombre de las cavernas, la piedra era un triunfo realizado por necesidad; un arcano que, según como se indague, revelaba el deseo de matar o someter, a riesgo de la vida o de ser sometido. De igual forma, se puede pensar a la piedra como la primera tecnología: una interfaz que propicia una mutación, un trayecto hacia el hombre actual.
Se sabe que una de las primeras formas en que el hombre primitivo accedió al fuego fue mediante la fricción de dos piedras. Fue allí donde comenzó una transformación decisiva, no solo en términos de supervivencia, sino también en la aparición de formas primarias de ritmo y sonido: el origen de una dimensión proto-musical. Nacía, entonces, una era de mayor provecho y mejores condiciones.
El viaje de la piedra —el vértigo del fuego de la tecnología— encuentra, de momento, su punto de tensión en el hombre contemporáneo: una especie atravesada por el deseo de poder biopolítico en plena era del dataísmo, una progresión que se construye a través de la interfaz. De la piedra a la pantalla, un lenguaje se establece, se afianza y determina.
Del Neanderthal al cyborg, el ser humano ejecuta y contempla el desarrollo tecnológico, pero también la progresiva deshumanización de su cuerpo y su mente. Como Narciso, el hombre habita su reflejo: preso del lenguaje, atrapado en los píxeles, contemplando un mundo que no hace más que devolverle su propia imagen. Así, habita una nueva caverna sin advertir cuándo llegó a ella.
¿Acaso Norman Mailer, en sus reflexiones recogidas en Pontificaciones, al sugerir un retorno al hombre de los gruñidos, proponía un reencuentro con una forma primigenia de vínculo tecnológico con la piedra? ¿Es la caverna la gran metrópoli?
Cuando Jorge Luis Borges escribe: “es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego”, ¿se refiere a una desesperanza frente al tiempo de la tecnología o a una forma de esperanza laberíntica? ¿Podemos ser, acaso, la música o el fuego de la piedra?
El hombre de los sistemas cibernéticos quizá nunca ha abandonado la caverna. El lenguaje y la tactilidad generan, a través de proyecciones, la ilusión de una realidad, cuando en verdad se trata de un cuerpo pilotado por un fuego que —como en la alegoría de la caverna de Platón— lo convierte en prisionero y consumidor.
A su vez, este estado lo vuelve deudor de otra caverna, esta vez interna: una deuda con su fuego prístino, con una energía originaria que hoy podría pensarse como el fuego de las ecuaciones del universo.
Esta obra puede leerse como una crítica a la neutralidad de las interfaces digitales. Lo que normalmente se presenta como transparente —la escritura en un computador— revela su dimensión material, sonora y política. El error, el golpe y la fricción aparecen como formas de resistencia frente al uso normativo de la tecnología.
Finalmente, el estudio propone una pregunta clave dentro de las prácticas contemporáneas:
¿Qué sucede cuando dejamos de usar la interfaz como medio de control y la habitamos como campo de fricción?
Katherine Mansfield, en su poema -El abismo— en traducción de Daniel Samoilovich y Mirta Rosenberg—, parece intuir, desde otra perspectiva, el conflicto que atraviesa la relación entre humanidad y tecnología:
Un abismo de silencio nos separa
Yo estoy de un lado del abismo – tú del otro –
No puedo verte ni oírte – pero sé que estás allí –
Suelo llamarte por tu nombre infantil
y finjo que el eco de mi grito es tu voz.
Cómo podemos franquear el abismo —nunca hablándonos, tocándonos—
antes pensaba que podíamos llenarlo con nuestras lágrimas,
ahora quiero destrozarlo con nuestra risa.
¿Es la deshumanización del hombre ante la interfaz una compleja geometría que lo enfrenta al abismo? Mansfield expresa el deseo de franquearlo. ¿Puede un puente de piedra reconfigurar ese vínculo, evitando tanto el colapso en la tristeza como la ruptura violenta?
¿Es posible pensar que el ser humano contemporáneo, atravesado por dispositivos cibernéticos, pueda rehacerse como un puente de piedra —marcado, atravesado— y convertirse en materia de conocimiento, tránsito, fuego interior y despertar consciente hacia un nuevo espacio?
Formato técnico:
Video realizado para SONAR 2020, Sound Music Fest, Barcelona.
Un año de sonología no me vasto para adquirir todo el conocimiento que allí en Holanda en el instituo de sonlogía de la haya yo debía apreender, siempre lo supe y me encargué de digerir esto de forma progresiva y a mi ritmo, uno de mis maestros en el master de arte sonoro y tambn de composición electroacústica Jose Manuel Berenguer, inculcó la importancia de saber programar, que tambn era su oficio en el master en Barcelona, enseñarnos ese lenguaje en torno a la creación sonora, lo cual resultaba bastante complejo y frustrante para quienes veníamos de la escuela música de intrumentos, teoría, solfeo etc, pero a este punto yo ya había comprendido que la música no estaba más ligada a la arte sonoro que otros lengujes como la arquitectura y la escultura, definitivamente comprender dichas disciplinas en realción al sonido, me condujo a romper ese paradigma de que por ser músico ya era artista sonoro.. cosa más ridícula de pensar. yo en ese contexto sentía que me había construido mas desde el video y el cine que desde la música...
Ya comprendidno el fenomeno sonoro desde la física y la matemática compleja pude comenzar a expandir mi forma de pensar la creación y solo me faltaba encausar eso en el lenguaje que más me ha costado entender que es la programación.. ya con aprendizajes un tanto frustrados de supercollider y pure data y MaxMsp y atravezando una crsis existencial de gran envergadura decidí volcarme totalmente a este lenguaje, dec´di retarme mi mismo, y emprender un proyecto que unificaba mis aprendizajes de todos esos años icnluido el recorrido mistico que ya tenía encima, entonces decidí crear una web con una tirada de tarot sonoro, cada carta sicronizada con la frecuencia audible de su numerología correspondiente y así obtener una sintesis aditiva de frecuecnias oscilatorias deribada de 3 cartas tambn deribadas de la fecha de nacimiento del consultante. Así que diseñe una interfaz en CSS Y HTML5 mientras refrozaba msi conocimientos en esos lenguajes, para adentrarme en el Java Script> el lenguaje qe me permite crear algoritmos y realizar operaciones generativas y de analisis.
Esta ambisión y pretensión mía me ayudó a conseguir empleo como catedrático y tallerista de música contemporanea y algunas ocaciones y como programador en varias empresas, mientras desarrollaba mis propias plataformas y nuevos proyectos tanto pedagógicos como de creación virtual web. de igual modo me permitio avanzar de forma exponencial en la composicion algoritmica, la generación y procesamiento de audio de msi obras, aquí llegue a un nuevo punto de pensamiento creativo donde luego de varios años y mucho estres por lograr lo imaginado me vi programado sintetizadores virtuales entre otras herramientas que hoy concibo toakente dentro de mi mundo creativo.
Tarot Sonoro · Interfaz psicoacústicaAntigua vista del soundtarot
Obra ganadora beca de programación del proyecto CAPTCHA, curado por RASTRO [colectivo de artistas]. Ganador de la beca de programación virtual Red Galería Santa Fe y El ministerio de cultura. 2023.
Una interfaz psicoacústica para la exploración interior
Esta herramienta fusiona el lenguaje simbólico del tarot con la síntesis de sonido, creando un espacio donde los arquetipos se convierten en frecuencias audibles y las cartas en osciladores vivos.
Cada arcano mayor (0–21) está mapeado a:
Ingresa tu fecha de nacimiento para generar una tirada única basada en numerología. Tres cartas (día, mes, año) activan sus frecuencias correspondientes.
Explora libremente haciendo clic en cualquier carta para activar o desactivar su frecuencia. Controla individualmente el volumen y la forma de onda de cada arcano.
Las frecuencias no son meros tonos, sino llaves resonantes que interactúan con tu campo perceptual. Al combinar múltiples arcanos, se generan constelaciones sonoras que pueden:
Experimenta combinando cartas, ajustando parámetros y observando cómo diferentes configuraciones afectan la percepción. No hay una forma correcta de usar esta herramienta, cada exploración es válida.
Posterior a este primer proyecto en programación, al siguiente año me dedique a aprender con lo aprendido realizando al mismo tiempo otra obra de uso virtual y colectivo, con el fin de levar mas allá el planteamiento virtual previo con la herramienta que es el tarot, herarmianeta que he estudiado desde muy muy joven, afianzando un conocimiento que solo complementa un sistema mucho más grande y amplio como arquitectura de este mundo contenida en la cábala hermética y los accesos a los mundos "invisibles" mundos en donde habito de forma casi permanente.
En cierto momento de mi vida, atravesado por distintas situaciones que me llevaron a despertar en la noche obsucra de mi alma, posiblemente la más obscura hasta ahora, dos días posterior a una toma riguroza, personal y solitaria de la planta conocida como ayuahuasca, experimenté los limites de la llamada "realidad", visualizando una entidad y escuchando su voz al mismo tiempo, esto fue algo que marco y cambió mi vida para siempre, pues su mensaje me condujo al siguiente periodo de mi vida desde el año 2023 a la actualidad
en otro apartado dedicado ala experiencia mística en mi vida profundizo sobre estos temas, pero aquí debo decir que el poder prorgamar interfaces contenedoras de conocimientos multiples para la comprensión práctica me ha permitido expandirme en mis campos profesionales, posterior a msi estudios de sonología, regresé a España, Madrid en donde gracias a uan beca termien msi estudios en cine y comencé un grado en psicología en Colombia.
Tarot Sonoro · Interfaz psi